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Lenguaje Bélico en Cáncer, ¿Qué es?

Ante un diagnóstico de cáncer es frecuente escuchar frases como: “No te rindas ante esta enfermedad”, o también palabras de consuelo acompañadas con: “tienes que dar la pelea”, y es así como a las personas con cáncer se les empieza a caracterizar como “luchadores en la batalla contra el cáncer”. 

Estos son ejemplos de las metáforas del lenguaje bélico instaurado en nuestra sociedad, el cual fue heredado de la iniciativa del presidente Nixon en 1971 para “combatir” la enfermedad, militarizando el lenguaje y las políticas públicas en un ambiente histórico ubicado en la post guerra de Vietnam. Hoy podemos observar en diversos contextos, tanto deportivos, como también educacionales y sanitarios, como se utiliza el lenguaje bélico para referirse a las interacciones de las personas como si estuvieran en la guerra, nominando a las personas como “luchadores” o “guerreros”, a los lugares como “arenas de batalla”, y a las situaciones adversas como “enemigos”.

De modo que, el uso del Lenguaje Bélico en el cáncer es la referencia utilizada masivamente para relacionarse con la idea de vivir con el cáncer de forma reactiva, produciéndose un fenómeno donde las personas que lo viven y sus círculos cercanos -en un intento de dar aliento para atravesar el proceso neoplásico- usa comparaciones con el lenguaje de la guerra.

Consecuencias del lenguaje bélico

Al usar este lenguaje con analogías sobre lucha y guerra, se instala en las personas la idea de que existe una única y correcta forma de enfrentar la enfermedad. Esto significa tener una postura de lucha, presentar fortaleza ilimitada, no presentar decaimientos y pensar sólo de forma positiva (positivismo tóxico).

Esto no permite conectarnos con todos los duelos o pérdidas que involucra esta enfermedad como por ejemplo la extirpación de algunos órganos como las mamas, pérdida del cabello a consecuencia de la quimio o radioterapia, disminución progresiva de la independencia en las actividades de la vida diaria, inestabilidad laboral, inseguridad sobre el futuro, etc.

Entendemos que este tipo de lenguaje se usa como forma de aliento para animar a las personas con cáncer, como una forma de contención, acompañamiento y cariño hacia un ser querido. Sin embargo deja en una posición martirizante a las personas que viven el cáncer, debido a que bajo esta perspectiva, la lucha contra el cáncer presenta sólo dos resultados: ganar o perder. Si se supera la enfermedad, la persona es un/a ganador/a. ¿Y si la persona no logra sobrevivir a los efectos del cáncer y su tratamiento? ¿Cómo caracterizamos a la persona? ¿La persona se convierte en un/a perdedor/a? ¿Y qué sucede con sus últimos esfuerzos de sobreviviencia? ¿No se consideran porque ha “perdido” la batalla contra el cáncer?

¿Cuál es la mirada de Centro Yurani?

Tras el diagnóstico, el cáncer se vuelve parte de la vida de la persona y, en lo cotidiano, el uso de este lenguaje se transforma en fuertes exigencias psicológicas y emocionales como pensar que hay que seguir la vida normalmente, no llorar ni sentirse tristes o abrumados, o estar 24/7 pensando positivamente.

A esto se suma la creencia de que tener pensamientos sobre las consecuencias negativas del cáncer es gatillante de síntomas que agravan la situación de salud como por ejemplo aumentar el dolor, generar o colaborar con la metástasis, o presentar náuseas, vómitos, entre otros. 

Como equipo creemos que una actitud positiva está bien, sin embargo, es importante entender que el cáncer nos genera una serie de emociones que se relacionan con el miedo, inseguridad, enojo, angustia, y que también está bien permitirnos sentirlas. 

Si miramos nuestro cuerpo como campo de batalla, inevitablemente nos vemos en la necesidad de atacar y destruir al enemigo. El cómo pensamos  la enfermedad también tiene impacto, cómo la sentimos y nos acompañamos a nosotros mismos en un proceso complejo en el que necesitamos acompañar a nuestro cuerpo en esta enfermedad y no alienarlos de él.

En Yurani creemos que la gama de emociones experimentadas en cada proceso de la vida, cumplen un rol fundamental y deseamos que se deje de patologizar la tristeza, fragilidad, rabia y temor en los procesos de cáncer, porque cada una cumple una función y son necesarias para detenernos y observarnos. 

Creemos que el cáncer no es una batalla que se gane o se pierda, porque cada usuario/a ha hecho todo lo que está a su alcance para superar esta enfermedad y aún más importante: queremos invitarnos a reflexionar sobre que no toda pérdida implica una derrota.

¿Y tú qué crees sobre el lenguaje bélico? ¿Crees que es necesario difundir sobre las consecuencias de su uso?

Te invitamos a consultar por nuestras redes sociales

Un abrazo, Equipo Yurani

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